Tarde lluviosa


Giré la llave media vuelta antes de forcejear con la puerta de madera. Rechinó en el roce con el marco aferrada por la humedad que le regaló una noche de tormenta.

El aire fresco de la mañana aligeró mi respiración y el jardín aún estaba allí, donde lo había dejado ayer. Con sus flores y sus arbustos, y un colibrí que suspendía su vuelo en un aleteo imperceptible, picando entre los pétalos que abrían en un degradado azul a violeta.

Una sola rosa en el rosal, sin espinas y sin color, mas que un pálido claro. El suelo cubierto con una cama de tréboles, todos de tres hojas, y la maleza que crecía al lado, que se estiraba.

Fuí caminando hasta donde las baldosas viejas, prensadas contra la tierra, hacían un camino sinuoso. Como estaba todo bien, dí la vuelta y regresé, el barro que dejó la lluvia seguía cubierto de agua. Por su parte, la huerta, que por suerte la separaba un escalón de lo demás en el jardín, no se ahogó.

Perfilé frente a la puerta y sentí en el pómulo una gota que pegó violentamente haciéndome pestañear y retirarme un paso hacia atrás. Con los ojos puestos en las nubes, más allá del parral que hacía de techo en un pasillo angosto entre la puerta y el jardín, aviste la tormenta que se aproximaba sobre mi.

Apresuré a entrar y sucedió lo previsible, un torrencial aguacero cayó golpeteando contra el suelo y salpicó hacia adentro obligándome a cerrar la puerta.

Esa tarde, me dormí escuchando la lluvia tras la ventana.

Imagen obtenida de Pixabay

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Plan de sábado


Acabo de darme cuenta de que hoy es sábado, y eso que mi día comenzó a las 9:3o de la mañana. Claro que me quedé hasta las 10 acostado, pachorriento*, y con la almohada pegada a la cara.

Pasando el almuerzo, el día resplandece y acabo de terminar de leer un capítulo más de la segunda parte de la Trilogía del Asesino. Me senté en el patio, a la luz natural del sol, con el Barto** recostado al lado del sillón.

Como me levanté tarde, no está en mis planes tomarme una siesta. Aunque después de comer me entró la modorra. Hoy hay que salir.

Mi plan para esta tarde es salir de casa, quizás tomar unos mates y caminar por la isla, aunque el río está algo alto estos días. O ir al centro, ir a mirar las tiendas, pasear y sentarse en la plaza del centro. Quizás ir hasta el puerto. Todo está en plan, ahora hay que calzarse, tomar las llaves y partir.


*pachorriento, cuando hay pocas ganas de hacer algo, muy poca vitalidad.

**Barto, el perro de casa (se merece un post)

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¿Qué planes tienes para este sábado?