A tu regreso


Has ausentado al otoño y has vuelto en primavera, trajiste la lluvia de los últimos meses que me ahogó en emociones acumuladas.
Niegas haberme conocido en verano, fueron fuego tus palabras, que de día nacen y perduran en la noche.
Invoco al infinito del cielo estrellado, que baje una chispa a encender tu mirada.
Abstienes la fuerza, la furia y aprietas la lengua bajo la prensa de tus dientes.
Avanzas, acechante avanzas, miras el vacío del entrecejo de mi frente, esquivas mi mirada en tu mirada, ciegas en mí el instinto por frenéticos impulsos de tormenta por estornudar truenos, inesperados.
Sigues por mi costado y no te detienes, el viento nunca lo hace. Chirría en un silbido detrás de las paredes, el viento me lleva a seguir su voz, un susurro al oído.
Te encuentro descansada sobre el suelo, los ríos en los que nadas son muy rápidos y peligrosos. Pero con nosotros encontramos la suerte, y la suerte nos acompañó hasta el lugar donde escondidos habrían de olvidarnos.

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Escritor, tus personajes son Escritor


Me encantaría comenzar diciendo:

“Nuestras palabras son vulnerables a nuestro cambio de personalidad”

Sin embargo sería mejor abordarlo como:

“¿Nuestras palabras son vulnerables a nuestro cambio de personalidad?”

Porque entrando en el conflicto de la palabra, nos atrapa a cuestionarnos si realmente, lo que era una afirmación en un primer momento, ahora es incertidumbre.

Si te hace falta, lee nuevamente la pregunta. Será mejor que no tomemos nada como válido, siempre hay que volver a valorar si sabemos de verdad lo que sabemos.

Cuando tomamos un lápiz, o abrimos un documento en la pc, en el momento en que no damos el primer paso, allí descubrimos una barrera. Un muro de piedra, tan alto como nuestra vista, ocultando el limpio de la hoja.

Tomando en cuenta el esfuerzo que conlleva el llegar a la hoja en blanco, muchas veces daremos la vuelta sin siquiera intentar saltar el muro, o rodearlo.

Para cuando se nos ocurre pasar la barrera, para llegar al vacío de la hoja virgen, para recorrerla con trazos y letras, palabras, puntos, comas, dibujos, tachones y borrones. Es el tiempo de la concretar, de hacer brotar ideas en el papel.big-bang-458658_1280

Así, como si fueran destellos en la oscuridad, nuestras emociones se encienden en un chispazo de color incandescente.

En secuela a un post anterior (Ver Post), cuando llega la hora de crear un personaje, ¿Qué tanto de nosotros lleva en su personalidad?

Nuevamente vuelvo a la pregunta del inicio, y donde estos nuevos personajes que figuran, toman parte del escritor para volverse reales, o para generar cierta credibilidad al lector. Hasta podría decir que, como escritor, le doy un trocito de mi vida a ese ente surreal.

Entonces el lector descubrirá que, el escritor tiene ciertas “múltiples personalidades”, que son indispensables para hacer que sus personajes sean él desde distintas perspectivas. Pero, ¿Qué tan loco está el escritor?

No encontré mejor manera de responder, que no hacerlo. Pero puedo nombrar una película muy interesante, llamada Identidad (o Identity). Mezcla algunos géneros como el terror, thriller y suspense. Si no te gustan estos géneros, al menos tápate los ojos cuando suceda algo feo, pero hay que verla. 🙂

Es así que el escritor deja de lado todo lo que es para volverse más, porque aunque siendo hombre, siempre hay un personaje mujer, o viceversa. O cuando existe un asesino; el escritor no es un asesino (al menos yo no). O cuando el personaje es de Marte. ¿Cuánto toman estos personajes de nosotros?, y ¿Cuánto tomamos nosotros de ellos?

Sin mucho más, Gracias. Sé que dejo muchos temas abiertos, pero hoy me quedo aquí. Otro día seguiré.