Saber leer es comprender al mundo


Donde la relación de los símbolos hace a la estructura, y la estructura demuestra que contiene significado, sólo entenderá quien conozca el léxico.
Mientras tanto, la verdad seguirá oculta ante los ojos de los ignorantes.

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El Traidor, Parte3


Tercera parte de “El Traidor”.

Si no leiste las partes 1 y 2 :


 

El adrede viaje de retorno del caballerizo hacia GrassLand se convertía en una insoportable caminata de dolor y fatiga. La herida en su costado se empezaba a cicatrizar, y una incontenible infección nacía a efectos post hemorragia.

A cada paso que daba Sr. Arthur, el oscuro escenario de GreenTeeth parecía hacerse cada vez más profundo. La luz de la luna solo rayaba algunas veces cuando atravesaba el tejado de hojas y la maraña de ramas extendidas a lo alto y a lo largo, sobre la cabeza del caballerizo.

Entre el aturdimiento que provocaba el silencio, el frágil sonido que reprodujo el quebrar de una rama a la distancia, lo puso alerta. Sr. Arthur desenvainó su espada larga y el rozar del filo con la vaina sonó diciendo “Estoy preparado para cortar a cualquiera por la mitad”.

« ¡Sal de ahí maldito traidor! ¡Si crees que vas a matarme, estas muy equivocado! ». El caballerizo no sería tomado por sorpresa.

« ¿Traidor, a quien le dices así? ¿Quién eres y qué buscas? ». Ciertamente no era alguien a quien el caballerizo había escuchado antes, y claramente no era el hombre que buscaba.

« ¡Mi nombre es Arthur Collingwood, Señor Caballerizo de la primera cuadrilla real de vuestro Rey, Sebastian Dankworth ».

« ¿Si eres quien dices ser, qué haría el Sr. Caballerizo en los bosques de GreenTeeth tan lejos del rey? ».

« Podría sincerarme con usted diciéndole cosas que no le conciernen ». El silencio se apoderó del bosque nuevamente.

El caballerizo suspiro descargando la pesada tensión que lo había agotado mientras gritaba.

« Puede ser que le resulte difícil creer en mis palabras, pero necesito que me diga hacia donde está el cementerio del pueblo ».

Una antorcha se encendió repentinamente haciendo un foco de luz sobre las sombras del bosque. Allí, sosteniendo la ardiente llama, un anciano miraba fijo al caballerizo.

« Señor Collingwood, disculpe usted mi falta de respeto, estos bosques son peligrosos y hay que estar atentos. ¿Acaso está perdido? ».

« ¡Puede ser cierto! ». Dijo con cierto cinismo.

El anciano se acercó lentamente hacia el caballerizo.

A pocos metros, se detuvo manteniendo alguna distancia fuera del rango de la espada.

« El cementerio está a unos pocos minutos de aquí, ¿Eso está bien? ». El hombre acercó la luz al costado de Sr. Arthur viendo la herida desnuda, envuelta en una espesa mancha roja.

« ¿Qué cree usted? ».

« No soy médico, pero eso no es nada bueno. Es mejor tratarlo cuanto antes ».

El calor de la antorcha que acercaba el anciano al cuerpo del caballerizo, le provocaba un insoportable ardor que efervecía a lo largo del tajo.

« Le agradecería, pero no tengo mucho tiempo ».

« No llegarías a ningún lado ni aunque te arrastraras. Tengo algo que te puede ayudar, sé de venenos y tu herida delata una leve dosis de cuita diluida ».

Sr. Arthur, miró directamente a los ojos desafiando la voluntad del anciano, reacio a creerle y a abandonar su causa. Pero lo único que obtuvo fue un golpe en la herida que lo hizo caer sobre sus rodillas y de un manotazo, el anciano le quitó la espada de la mano.

« Cargar con una espada tan pesada en tu estado, no te ayudará en nada. Espérame mientras traigo el antídoto ». Mientras el hombre se alejaba, la luz se desvanecía con él a la par de balbuceos incomprensibles.

« Anciano, devuelveme la espada ». El dolor del golpe en su costado le había quitado el aliento.

Sr. Arthur pudo escuchar una puerta abriéndose muy cerca de donde yacía recostado. La luz de la antorcha era un punto que reprimía algunas sombras que retrocedía por unas paredes hasta el marco de lo que parecía la puerta.

El tiempo seguía corriendo y no faltaba mucho para el amanecer, lo que molestaba cada vez más al caballerizo. Pensar en ello lo hacía enfurecer y la tensión le causaba un insoportable dolor que presionaba todo su abdomen.

« ¡Apúrate, anciano! ». Repetía ansioso de lo que fuera que estaba buscando. Trató de acostarse en el suelo, lentamente para no esforzarse demasiado.

El ruido de la puerta arrastrándose sobre el suelo resonó por todo el lugar.

« ¿Caballerizo? ».

« ¡Por aquí!, ¡Aquí! ».

« Ya me había olvidado de dónde estabas ». La risa del anciano forzaba las rasposas cuerdas vocales que apenas sonaban.

« Llamame Aldrich. No anciano, es ofensivo ».

Aldrich tomó de la muñeca del caballerizo e hizo a un lado el brazo.

« ¿Qué es ese trapo?, ¿y ese frasco? ». Preguntaba atento a los elementos que el hombre había traído consigo.

« ¿Tan nervioso está el gran caballerizo mayor?, esto te curará en un santiamén ».

Primero tomó de un frasco pequeño y vertió un líquido azul sobre la tela que tendió en su regazo. Pidió al caballerizo que se sentara dándole la espalda para que pudiera trabajar más cómodamente. Antes de proseguir le explicó « Deberás tomar de este brebaje mientras te curo, no es muy distinto al ron. ¿Has probado ron alguna vez? ». Agregó con sincera curiosidad.

« Hace mucho tiempo no me doy esos gustos, ¿Estás seguro que no es veneno? ». Sr. Arthur miró dos o tres veces el frasco con suma desconfianza.

Aquel pequeño recipiente contenía un líquido tan claro como el agua, pero que destapado despedía un fuerte aroma dulzor que se mezclaba con otras esencias desconocidas. Cuando emprendió a tomar de él, Aldrich apretó fuertemente la herida con el trapo, haciendo gritar al caballerizo del ardor que le perforaba la carne abierta de la herida. En aquella vociferación Sr. Arthur se ahogó en el brebaje ardiente que cayó sobre su ropa.

El forcejeo duró varios minutos, varios interminables minutos de dolor para el caballerizo. Pero todo se calmó cuando Sr. Arthur cayó dormido en el frio verde del pasto, con los ojos fijos en el vacío oscuro del bosque.

« Eres fuerte Arthur Collingwood, no esperaba que aguantas tanto el sedante ». Dijo el anciano Aldrich antes de apagar la antorcha que seguía encendida detrás de ellos.

Continuara…

El traidor, Parte2


Secuela de “El Traidor”.

Si no leíste la primera parte: Parte 1


La oscuridad que consumía el bosque atrapaba a los cuerpos torneados de los árboles que aparecían en el camino del caballerizo. Entre cada paso que adelantaba Sr. Arthur a lo desolado de GreenTeeth, como se hacía conocer el extenso bosque detrás de GrassLand, la bruma aparecía lentamente desvaneciendo toda silueta reconocible a la corta distancia. De allí en adelante, Sr. Arthur debería de apañárselas a oído y tacto.

El silencio era el calmo sonido del viento que recorría cada pasto sobre el suelo, sumado al endeble silbido que llegaba desde lejos. Nada más que se hiciera notar, lo que era extraño para un bosque.

Con la espada en mano, el caballerizo dio media vuelta y perfiló un tajo a la oscuridad. La hoja de acero perforó el cuerpo duro de una rama que se desplomó luego del golpe. El tronco, que doblaba el grueso de un brazo humano, cayó sobre el hombro de Sr. Arthur afligiendo un fuerte dolor que lo hizo vociferar blasfemias, a quien sabe qué demonio, y que acalló rápidamente para no delatar su posición.

Con el hombro deshecho, el caballerizo se adelantó sigilosamente varios metros hasta que el rozar de unos pasos sobre el suelo, traicionaron el ataque de quien fuera el enemigo Sr. Arthur debía eliminar.

El hombre azotó un golpe a la cara del caballerizo haciéndolo tambalear y con una daga le perforó el costado antes de alejarse por las sombras.

Sr. Arthur cayó sobre sus rodillas y quitó la daga antes de que el misterioso traidor apareciera nuevamente.

<Al parecer, este hombre tiene cierta afinidad con los cuchillos y las dagas. Este angosto lugar le da la ventaja ante mi espada larga>. Pensó el caballerizo entre el dolor que cargaba encima.

« Luces desanimado, ¿O te ha afectado la vejez? ». Las sombras repetían el eco de aquella misteriosa voz.

« ¿Quién eres?, deja de esconderte y pelea como lo haría cualquier hombre ». Sr. Arthur había visto conveniente disuadir a su atacante con provocaciones.

« ¿Crees que me gustaría enfrentarme a tí, el gran caballerizo real Arthur Collingwood?, no soy tan idiota ».

« ¡Eres un cobarde!, si tuvieras un poco de honor podría perdonarte la vida cuando te gane ».

« Hablas mucho y haces poco. ¿Quieres un combate?, si llegas vivo al cementerio de GrassLand te daré la pelea que buscas. Pero apurate, o el veneno en tu herida hará mi trabajo». Las carcajadas maniaticas se esfumaron mientras el traidor se alejaba.

La suerte del caballerizo parecía caerse a pedazos. Haber logrado un combate uno a uno no le significaba nada si tenía que volver a GrassLand con una herida de gravedad que supuraba veneno.

¿Y hacia donde quedaba GrassLand?, ciertamente entre la oscuridad parecía imposible darse cuenta si ir hacia adelante, significaba dirigirse al norte o a qué otra dirección.

Continuara…

Pensamiento Bloggero


Apreciemos el sano orgullo de saber que lo que hacemos, lo hacemos con ganas.

También sepamos que la vergüenza es sana, pero alimentar la cobardía con pretextos que nos encasillan en sectores excluyentes de quienes piensan distinto, puede perjudicarnos, tanto como para que nosotros nos volvamos los excluidos.

Lo que quiero decir es que, hay que aprovechar para conocer qué hay del otro lado de la “arrogancia”. Que no significa convertir nuestra persona en otra totalmente distinta.

Personalmente, aprecio mucho a quienes son libres de decir, escribir, pintar, estudiar, cualquier cosa, y que al verlos hacer eso, llegue a descubrir que puedo identificarlos con solo escucharlos, leerlos, etc.

En este mundo de los blogs, es algo fascinante encontrarse con tanta variedad de relatos, cuentos, poesías, e incontables categorías más.

Sinceramente, no conocía que era un Haiku, hasta hace unos meses que comencé a leer otros blogs, o también las poesías eróticas, que nunca había leído nada parecido y que me parece un trabajo excepcional con las palabras, los microrrelatos o microcuentos, todos estos formatos que desconocía y que requieren un manejo de la letra tan minucioso.

Me gustaría felicitar a todos los bloggeros, que hacen cosas increíbles y más que nada por publicarlo para que pueda pasarme a ver.

Saludos!! 😀


Nota: Los gorilas son un agregado. XD 

Mil palabras para una imagen


La joven que gustaba de leer a escondidas

Imagen extraída de Pixabay

Ella se esconde para leer,

En la biblioteca de su padre hay libros prohibidos para la mujer,

Sabe por su madre, que nunca aprendió sobre las letras, lo que sufre por desconocer las palabras.

Pero es mejor que nadie se entere, y solo cuando no hay nadie en casa, aprovecha a revolver los cajones, despliega los libros y hurga por sus páginas.

Será mejor que ordene antes de que lleguen y la encuentren haciendo cosas que no debe, ella está solo para limpiar y cocinar, eso mantiene claramente su padre.


¿Te animas a elegir alguna imagen y escribir lo que ella te inspire? 😉

Plan de sábado


Acabo de darme cuenta de que hoy es sábado, y eso que mi día comenzó a las 9:3o de la mañana. Claro que me quedé hasta las 10 acostado, pachorriento*, y con la almohada pegada a la cara.

Pasando el almuerzo, el día resplandece y acabo de terminar de leer un capítulo más de la segunda parte de la Trilogía del Asesino. Me senté en el patio, a la luz natural del sol, con el Barto** recostado al lado del sillón.

Como me levanté tarde, no está en mis planes tomarme una siesta. Aunque después de comer me entró la modorra. Hoy hay que salir.

Mi plan para esta tarde es salir de casa, quizás tomar unos mates y caminar por la isla, aunque el río está algo alto estos días. O ir al centro, ir a mirar las tiendas, pasear y sentarse en la plaza del centro. Quizás ir hasta el puerto. Todo está en plan, ahora hay que calzarse, tomar las llaves y partir.


*pachorriento, cuando hay pocas ganas de hacer algo, muy poca vitalidad.

**Barto, el perro de casa (se merece un post)

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¿Qué planes tienes para este sábado?

¿Cómo es tu personaje?


De seguro que en cualquier lectura, en donde se pueda reconocer al personaje que narra, o que es narrado desde un punto de vista externo a él, existe un cuerpo de personalidad más bien trabajado que el aspecto físico. Es decir que los detalles de la manera o los modos de ser del personaje resaltan (o deberían resaltar) más que los detalles de la apariencia. Al menos, es así como lo percibo.

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Decidir si el personaje será rubio, castaño, pelirrojo, si será alto, bajo o mediano, juegan un papel importante, pero no lo suficiente como para generar un encuentro profundo con el lector. Claro que si del personaje que estamos hablando tiene cuatro brazos o una cola, influye de seguro en el tipo de cuento y los gustos del lector en leer fantasía, o ciencia ficción.

Pero en la concepción real de ese ser que viajará por las páginas llevándonos a distintos escenarios, el saber cómo es (cognitiva y emocionalmente) el personaje, decidirá qué caminos tomar (digamos que hasta casi, por inercia). Pues si tiene inclinaciones ideológicas, gustos y disgustos, sueños, metas, etc, entonces el personaje pasa a personificarse de manera que, nos gustará o no, escucharlo narrar su historia.

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Más adelante voy a seguir con el tema, más bien con algunas preguntas: ¿De donde saca el personaje su personalidad?, ¿Qué tan explicita debe ser esa personalidad?

No quiero quitarle crédito a diseñar el aspecto físico del personaje, más bien es algo fundamental, porque un personaje hay que imaginárselo de alguna manera.

Reseña “Aprendiz de asesino”


Llegó a mis manos como un regalo, fue algo que aprendí a querer, y con él fundo nuevamente mi querencia al genero fantástico. No siendo del estilo épico, y tampoco abocándose a lo amplio que puede ser el mundo sin leyes como lo son otras historias en la que la magia llena el cuento de cosas inexplicables, pero con el misterio que llama a indagar más y más, a ahondar las páginas del libro, Robin Hobb (seudónimo de la escritora), me atrapó dentro de este hermoso personaje que tiene tanta vida como cualquiera en la realidad. Si les digo que mucho, sería spolier, y si no les digo nada no sería una reseña.

Traspié, a su temprana edad es puesto a prueba, desde sus clases más blandas, como a las más arduas, y tras van pasando los días (y las importantes trasnochadas), se convierte en alguien muy interesante para el contexto socio-político que transcurre en la historia. Con sus conocimientos, logra un perfil que suena peligroso para otros en Torre del Alce. Hay gente que lo ayuda (donde no se habla de amigos), y otra gente que no lo puede ni nombrar.

Hay ciertos condimentos que le dan ese sabor, ese tono tan vivo que me cautivó. Puedo decir que Traspié se vuelve un mañoso, a causa una increíble decaída por falta de talento en una de sus clases.

No puedo contar mucho más, solo puedo decir que es una obra espectacular, se puede sentir como sus personajes cobran vida, los lugares te transportan hasta allí. Desde ya que recomiendo leer “Aprendiz de asesino”, de Robin Hobb.

aprendiz de asesino

El lugar de las sobras


Cuántas veces me quedo entusiasmado al terminar de leer un libro, llegar al final y volver a ojear la síntesis en el dorso. En la librería, con aquel grueso libro en las manos, fue la síntesis lo primero que leí y cual necesitaba releer ahora concluida y satisfecha mi necesidad lectora. Al final pienso: «Qué claro describe en un párrafo, lo que leí en 24 capítulos», pero al comienzo fue algo tan plano, sin profundidad (no había leído ni siquiera la primera página del libro).

En ese memento en que no queda mas que el cartón del fondo, esa contra tapa que no tiene nada más para contar, entonces es hora de salir a buscar la otra parte, lo que queda, o si fuese el final solo sentarse y reflexionar “que sería de mí si no hubiese leído esto”, o “lo bien que invertí mi tiempo”.

Pero siempre hay una piedra que se mete en el zapato, y molesta un poquito, ¿solución? = sacudir el pie un poco. ¿Parece que no está más?,  ¡Pero noooo! Ahora está en un lugar más molesto.

¿Qué es esta piedra?

En el lugar de las sobras, solo hay eso, sobras. Lo que queda y a conformarse. :/

Para mí, la piedra que me molesta es la falta de libros, y más los libros que son secuela o trilogía. De seguro que en el gran Bs.As hay, claro, pero no está a la vuelta de la esquina de mi casa.

Agradezco que hayan librerías en la ciudad, pero me quedo con las ganas de seguir leyendo esos libros que no llegan. Y aunque una solución sean los ebooks, o alguna distribución digital de los libros, no es lo mismo.

Por eso considero que el interior de mi país es el lugar de las sobras, quizás exagerando un poco, pero aún no consigo los libros que busco.

¿Qué será mejor?, yo estaba pensando hacer una compra por Internet. Pero no se… ¿Me convendrá?

Si están en la misma que yo, les dejo unos sitios de librerías y distribuidoras.

Tematika

SBS

Librería Santa Fe

Butique Del Libro

Cúspide

Nueva Historia #2


En casa la gente iba y venia, como era de costumbre desde ya unos meses. Las investigaciones de papá eran exhaustivas, al punto tal, que me llegó a despojar de mi habitación para usarla de laboratorio.
Por supuesto que quien usaba mi cuarto para experimentar a las 2 a.m era Subash, y me daba cuenta por el sonido del bullicioso extractor que habían instalado días antes.
No pasó mucho hasta que mi tía Cata me llevó a su casa, era la hermana mayor de mi mamá. Al menos allí, no me despertaba de noche con ese bullicio a locomotora sobre la cabeza.
– Lleva tus cosas al cuarto de tus primos, después te preparo la cama.
Asentí con la cabeza y entre zancadas llegué a la habitación, y ni bien dejé apoyado mi mochila con la ropa que llevaba preparada, se me dio por preguntar por Elías, mi primo.
– Fue a comprar las cosas para comer.
La charla entre mi tía y yo, eran gritos a larga distancia, y no mucho más, porque me fui derecho a ver televisión.
Lo que más me gustaba de quedarme en la casa de mi tía eran los sillones que tenía en el living, justo en frente al televisor.