Limones


Un día, hace varios años, me encontré con una mujer anciana que estaba agachada juntando limones debajo de un limonero a más no poder, tanto así que le costó volver a enderezarse.

Un sentimiento de empatía me llamó a querer ayudarla. La mujer hacía malabares con las frutas entre sus brazos y parecía querer agacharse para juntar aún más.

Cuando me acerqué para ayudarla me indicó que juntara las que estaban en el suelo.Asentí sin más, junté los limones (la mayoría estaban machacados por la caída o viejos por el tiempo) y le pregunté:

-¿Por qué estás juntando los limones viejos del suelo si tenés nuevos en el árbol?

La anciana ni siquiera me miró, se dio la vuelta y marchó. En ese momento pensé que me dejaría plantado con los limones en los brazos frente a su casa, pero entonces regresó (había ido a dejar los limones).

Me dijo algo como:

– Cuando caigan los limones del árbol, los juntaré. Hay que dejar las cosas madurar. Sabes, hay un momento en la vida que para levantarse nuevamente hay que dejarse caer. Siempre vendrá alguien a levantarte.

Y esa fue una tarde que me dejó pensando, hasta el día de hoy.

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Mil palabras para una imagen


La joven que gustaba de leer a escondidas

Imagen extraída de Pixabay

Ella se esconde para leer,

En la biblioteca de su padre hay libros prohibidos para la mujer,

Sabe por su madre, que nunca aprendió sobre las letras, lo que sufre por desconocer las palabras.

Pero es mejor que nadie se entere, y solo cuando no hay nadie en casa, aprovecha a revolver los cajones, despliega los libros y hurga por sus páginas.

Será mejor que ordene antes de que lleguen y la encuentren haciendo cosas que no debe, ella está solo para limpiar y cocinar, eso mantiene claramente su padre.


¿Te animas a elegir alguna imagen y escribir lo que ella te inspire? 😉